La báscula no tuvo tacto: más de 95 kilos. Tómala.
Por ahí de 2023, regresando de unas vacaciones y después de algunos comentarios, me dio por pesarme. Nunca había alcanzado ese peso. Tenía 35 años y una buena colección de deportes en el historial: futbol americano, rugby, boxeo y MMA, con sus entrenamientos y, en algunos casos, también gym.
Pero llegó mi prime profesional y la actividad física fue perdiendo lugar en la agenda. Me concentré en la chamba y me volví sedentario. Esa etapa fue clave para construir lo que hoy tengo profesionalmente; sin ella, no estaría donde estoy. Solo que ahora también quería volver a moverme.
Ese febrero me puse una meta: correr cinco kilómetros en una carrera que estaban organizando en el parque La Mexicana, en Santa Fe. Cinco kilómetros. En papel se veía bastante manejable.
Siempre he sido de ponerme un objetivo y clavarme hasta cumplirlo. Así que empecé a prepararme solo, con lo que recordaba de los deportes que ya había practicado y una caminadora que tenía en casa. Según yo, traía con qué.
De pace, hidratación y todo lo que implica correr, ni idea. Traía experiencia deportiva, pero todavía me faltaba entender este nuevo terreno. Y marzo se encargó de dejarlo bastante claro.
Llegó el día de la carrera, en marzo de 2023, y la verdad sufrí. Me cansé muchísimo. El entrenamiento que había hecho se quedó corto y la ruta resultó más demandante de lo que esperaba para un principiante como yo.
La terminé. Cumplí la meta. Pero también me quedé con esa sensación de que me debía algo: quería hacerlo mejor, entender cómo prepararme y volver a intentarlo. Así que decidí retarme a otra carrera.
Ahí empezó la verdadera historia. Porque de pronto apareció una idea que sonaba muy redondita: hacer 40 carreras para cuando cumpliera 40 años.
Lo que nadie me había explicado era esa etapa en la que te atascas de medallas y quieres correr todas las carreras que se te ponen enfrente. El calendario empieza a parecer menú y todo se te antoja.
Pasó un año y ya llevaba unas 20 medallas. La meta empezó a evolucionar: ahora quería preparar mi primer maratón para los 40. Llegar con la mejor condición física posible para mí en ese momento, bien preparado y sin padecerlo por falta de preparación. El tiempo podía esperar.
Así nació esta historia. Entre metas que cambiaron, carreras que me retaron y un montón de anécdotas que les iré contando poco a poco.
Por ahora, dejémoslo aquí: fui por cinco kilómetros y terminé abriendo una historia bastante más larga.